De la conducta de los psicólogos/as en lo profesional y lo personal

(Lo expuesto a continuación aplica para todos los psicólogos, pero en este caso me especificaré en la parte clínica. En este tema, como en muchos otros, siempre hay matices que señalar, y dado que esto no es una tesis sino sólo una reflexión, seguramente habrá detalles sueltos por ahí).

Oficialmente, en cada país, la práctica profesional de la psicología se ve regida por los códigos éticos/deontológicos que indican y delimitan la conducta de los psicólogos/as, siempre en el ámbito profesional. Cabe comentar aquí que ética y ciencia van de la mano. 

Es totalmente necesario que haya principios y normas generales que orienten al ejercer, siempre de forma segura para el consultante como para el psicólogo, teniendo en cuenta los derechos y obligaciones de cada una de las partes. Cuando hablamos de la vida personal del psicólogo, es un tema muy diferente, pero aún así no se salva de algunos detalles que se mencionan en los códigos.

Escuchando preguntas que algunas personas hacen acerca de lo que puede o no puede hacer un psicólogo en su vida privada menciono las siguientes:
¿Un psicólogo puede…?
¿Enojarse? Claro que sí.
¿Equivocarse? Por supuesto.
¿Quejarse? Desde luego.
¿Angustiarse? Uy, ni les cuento.
¿Tener una vida personal? La respuesta es obvia.


Pero también…
¿Tatuarse?
¿Tomar alcohol?
¿Irse de fiesta?
¿Fumar?
¿Estar en aplicaciones de citas?
¿Tener varias parejas sexuales?
¿Vestir de forma poco convencional?
¿Decir groserías?
¿Profesar una religión?


CLARO QUE SÍ. Y eso no los hace menos profesionales.
¿Tiene algo de malo? Por sí mismo, no.


¿Dónde puede haber un riesgo?

Cuando un aspecto de la vida personal del terapeuta, que puede convertirse en un problema, entra en conflicto con lo profesional, interfiera en su actuación y pueda causar un probable daño al consultante. 

Ejemplos burdos.
-Psicóloga con problemas de consumo de sustancias, que llega a consulta aún en ese estado. 
-Psicólogo con fuertes problemas de pareja, que en su consulta de parejas mantiene una perspectiva sesgada, dado sus antecedentes.

Si bien, en la vida personal cada quien es libre de creer en lo que se le dé su gana, no se pueden pasar por alto los derechos humanos básicos e ignorar el propio código ético de la profesión.

¿Puede un terapeuta ser ético cuando es…?
¿Machista?
¿Homofóbico?
¿Transfóbico?
¿Racista?
¿Clasista?
Considero que la respuesta es un rotundo no.


Pero también ¿un terapeuta puede ser ético cuando es…?
¿Pseudocientífico?
¿Anticientífico?
¿Extremista religioso?
Naturalmente, considero que la respuesta es la misma: no.

Ciertas personas podrán objetar con que mientras esas “creencias” se mantengan fuera del proceso psicoterapéutico no hay problema. En oposición a esto, creo sinceramente que los patrones conductuales de este tipo llegan a permear tanto que incluso afectan a la consulta psicológica y por tanto, nuestro actuar.

¿Psicólogas realizando ECOSIG*? ❌
¿Psicólogos practicando constelaciones familiares? ❌
¿Psicólogas haciendo coaching? ❌
¿Psicólogos revolviendo psicoterapia con astrología? ❌
¿Psicólogos sin perspectiva de género? ❌

Un buen profesional de la psicología debe de dominar tres fundamentos: la teoría, la práctica y la ética. Puede tener uno o dos, pero sin el otro restante, deja qué desear. 

Puede versarse en una variedad de teorías, pero si no lo sabe manipular en la consulta, hace falta práctica. 

Si es aventurado al tratar personas con problemas psicológicos, pero no hay una base teórica y conceptual, hace falta estudio y supervisión.

Si tiene las mejores intenciones de ayudar, pero no sabe qué ni cómo hacerlo… en fin.

La psicología será científica o no será.

Los psicólogos serán científicos y éticos, o no serán.

Posdata: la crítica del quehacer profesional que hago siempre es en afán de la mejora. Sin crítica no se mueve nada, no da lugar a desarrollos, cambios, a despertares. Siempre seré partidario de la crítica. Todo es criticable, discutible, debatible. Lo que no se critica, se estanca, se apesta y se muere. O se sigue practicando y haciendo daño.

*ECOSIG: Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género, también conocidas como «terapias de conversión».

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